Así vemos nuestros museos: una oportunidad para la inclusión social

Hoy es 18 de mayo y celebramos el Día Internacional de los Museos. Lo hacemos en un contexto de pandemia mundial con un sector turístico especialmente vulnerable. Lo hacemos, además, bajo una temática elegida por el Consejo Internacional de Museos que adquiere un valor tremendamente significativo en estos momentos: Diversidad e Inclusión.

Lo que ha pasado en Toledo con todos estos ingredientes resulta muy esperanzador. Y como casi todas las oportunidades verdaderamente interesantes, ha surgido fruto de relaciones previas establecidas. Desde la Real Fundación, muy sensibles a la dimensión comunitaria de estos espacios culturales y conociendo el trabajo desarrollado por nuestra entidad en el ámbito social, buscan generar una alianza con IntermediAcción para la celebración de este día internacional.

Establecer un diálogo entre diferentes ámbitos de actuación siempre resulta enriquecedor e ilusionante, y en este caso además ha sido bastante productivo. Y es que cuando decimos que la perspectiva comunitaria es la única capaz de generar verdaderos espacios de inclusión no lo decimos por antojo o capricho. Nunca será posible generar una sociedad inclusiva si no contamos con toda nuestra comunidad.

Tampoco será posible afrontar estos nuevos retos sobrevenidos si no lo hacemos contando con todas las perspectivas, miradas y expectativas. Cuando nos relacionamos con otro sector diferente al nuestro y vemos la manera en la que éste lo está viviendo, es inevitable pensar en las conexiones e intereses que nos unen. Así ha ocurrido al vincular con esta celebración las situaciones de museos y entidades sociales.

Esto no ha sido fácil mientras nos hemos movido en un contexto de fragmentación del Estado del Bienestar en donde cada ámbito y sector ha ido construyendo por su cuenta. Se han invertido muchos esfuerzos y recursos en generar planes y programas, proyectos e iniciativas que entendían el concepto de crecimiento únicamente en términos económicos, buscando cifras y resultados a corto y medio plazo. Pero existe un ingrediente clave que puede hacernos multiplicar cualitativamente nuestra eficiencia: contar con los demás.

Contar con nuestras instituciones y organizaciones culturales en el diseño y ejecución de políticas de inclusión se ha hecho muy evidente en esta pequeña acción llevada a cabo para el Día Internacional de los Museos. Espacios que han estado demasiado tiempo enfocando sus prioridades al turismo, a las cifras de visitantes y al éxito medido en términos numéricos. Esta crisis ha vuelto a poner encima de la mesa su principal valor para con los territorios en donde se ubican: generar una oportunidad más para construir iniciativas conjuntas que multipliquen la capacidad inclusiva del entorno.

Cuando la Real Fundación contacta con IntermediAcción se genera una nueva oportunidad para todas. Es algo que ocurre con cada alianza, venga de donde venga, lo haga quien lo haga. Se trata de una cuestión simple de amplitud de miras. Porque entran en escena muchos más actores debido a las relaciones previas establecidas por ambas partes, sumando miradas y perspectivas… Esta confluencia de caminos facilita mucho que en un par de semanas se pueda materializar un programa muy rico e ilusionante. Aunque lo más interesante de esta alianza generada es que ha permitido visibilizar todo el potencial existente en la suma y la necesidad de mantener esta vinculación en un proceso de transformación socio-cultural más amplio. Y parece que esto sucede además en un momento muy favorable, en el que el Ayuntamiento de Toledo está dando pasos importantes para articular espacios comunes de trabajo tanto en el ámbito cultural como en el social. Algo está cambiando con esta crisis sanitaria y algunas iniciativas podrían reforzar el gran papel que la cooperación y la mirada comunitaria puede aportar para la recuperación de nuestros barrios. Felicitamos en este sentido a nuestra corporación municipal y animamos a todos los colectivos y entidades participantes en estos espacios locales compartidos a mantenerse firmes en la fórmula de la alianza por encima de la competitividad.  En este sentido, consideramos enorme el gran papel que nuestros servicios públicos pueden tener en articular y dar sentido a todo ese conocimiento compartido generado antes y después de este duro contexto, que permite contar con todas las miradas y aportaciones para construir nuevas respuestas más plurales, ricas y democráticas.

Así Veo mi Museo es una de las actividades resultantes llevadas a cabo con infancia y familias para celebrar el Día Internacional de los Museos. El Colegio Público San Lucas y María, comunidad de aprendizaje desde hace varios años, ha sido un gran aliado en esta estrategia, junto al Consejo de Participación Infantil y Adolescente impulsado por al Ayuntamiento de Toledo y la Asociación Tributo. Iniciar este camino ha sugerido la necesidad de contar con una estrategia más global entre Museos y espacios culturales para ganar a las infancias –en plural– de sus territorios como grandes protagonistas de estos espacios. También estamos aprendiendo que aplicando una mirada interdisciplinar ganamos todas, tanto en lo cuantitativo como en lo cualitativo. Y particularmente comprobamos que, observando los museos y sus obras desde la mirada infantil, ganamos significativamente en accesibilidad e inclusión hacia todas las personas y colectivos.

Con la presentación de los dos documentales Cambia el marco y Con ellas, nos acercamos a realidades presentes en nuestra ciudad y que, en cambio, cuentan con escasa visibilidad. La diversidad vinculada tanto al ámbito de las confesiones religiosas como al género es una asignatura pendiente por trabajar en nuestros barrios para que se reconozca dicha diversidad, se asuma como parte de nuestra propia identidad y se cuente con ella. En este sentido, se han dado importantes pasos en el Proceso Comunitario del barrio del Polígono, impulsado por el Ayuntamiento de Toledo junto a IntermediAcción y otras muchas entidades sociales, instituciones y ciudadanía. Pero aún queda mucho por hacer para incorporar plenamente esta diversidad socio-cultural en nuestra cotidianidad normalizada. Hablar de ello en este contexto tiene sin duda un gran paso simbólico, pero requiere de un camino más ambicioso aún por construir de forma conjunta.

Pero sobre todo con esta fuerte alianza que acaba de empezar y promete convertirse en un bonito proceso de inclusión comunitario,  estamos aprendiendo que así vemos nuestros museos: como una gran oportunidad para hacer de ellos espacios más conectados con sus propias comunidades, en donde la cercanía y la inclusión de todas las realidades existentes en ellas sea un compromiso posible y deseable. En donde el foco de atención lo pongamos en las personas y colectivos que viven en nuestra ciudad y, por coherencia en este enfoque inclusivo, en todas aquellas que vengan a conocer quiénes somos y con qué valores nos identificamos.

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