HUERTOS COMUNITARIOS COMO HERRAMIENTAS PARA LA INCLUSIÓN SOCIAL

 

El Huertódromo es un huerto comunitario, urbano y agroecológico que se encuentra situado en el barrio del Polígono de Toledo, en un terreno que fue cedido en el año 2016 por el Ayuntamiento de Toledo a la Asociación IntermediAcción con el fin de disponer de una plataforma para sembrar y cosechar convivencia, inclusión, respeto, aprecio y comprensión de la naturaleza. También se promueve la conciencia y la cultura agroecológica, la disminución de la huella alimentaria, el mejor manejo de residuos en la comunidad y la preservación del entorno.

 

En el Huertódromo participan en la actualidad un total de 30 personas con diversos perfiles sociales y culturales en cuanto a sexo, edad, origen, cultura, diversidad funcional, gustos e intereses. Es un espacio autogestionado, comunitario y social cuyas puertas se encuentran abiertas para todas y todos, de uso común, donde se trabaja de forma colectiva y en el que las tareas hortelanas como airear la tierra, sembrar o recolectar alimentos saludables se convierten en medios para que vecinas y vecinos se encuentren.

 

Antes de iniciar su actividad, el terreno que hoy ocupa el Huertódromo se encontraba muy degradado, pero con dedicación y tiempo ahora florece un huerto precioso abierto al barrio. En sus parcelas se practica una agricultura ecológica que permite cultivar alimentos con el sabor, el olor y el aspecto de antaño.

 

Es un espacio inclusivo del barrio y para el barrio, integrado en el núcleo urbano del Polígono y abierto a las personas, colectivos o entidades que quieran acercarse para conocerlo, trabajar la tierra o proponer cualquier tipo de actividad sociocultural y terapéutica. En el Huertódromo tienen cabida iniciativas muy diversas, siempre y cuando promuevan la convivencia, la conciencia ecológica, la salud, el arte o la solidaridad.

 

En el proceso que se lleva a cabo en el Huertódromo se comparten las responsabilidades, tanto en el cuidado del espacio como de las personas que forman parte de él. La organización es democrática en cuanto a la gestión y la toma de decisiones del huerto, mediante asambleas y comisiones de trabajo. Por lo tanto, es una experiencia de participación activa y una oportunidad perfecta para hacer comunidad, creando un espacio de aprendizaje e intercambio de conocimientos, habilidades y experiencias.

 

El Huertódromo es una herramienta que ofrece una gran cantidad de beneficios: a nivel individual, los participantes pueden entrar en la práctica de aprendizajes técnicos (vinculados a la agricultura ecológica), pero sobre todo, aprendizajes en materia de competencias pre-laborales, habilidades sociales, etc. Estos espacios verdes de trabajo cooperativo otorgan muchas oportunidades para crear y potenciar relaciones sociales que permiten salir, si existe la necesidad, del aislamiento. A nivel colectivo, los huertos comunitarios y ecológicos promueven los hábitos de autoabastecimiento de alimentos saludables, así como conocimientos de medicina natural, cultura de la participación y de la autogestión, etc. Los huertos son espacios que ofrecen motivaciones siempre renovadas para los participantes, debido al carácter cíclico de las temporadas y las tareas asociadas. En conclusión, el Huertódromo es un espacio diverso donde construir una convivencia sana y positiva, en el que destaca como elemento innovador la lucha contra la exclusión y la promoción de la convivencia y la cohesión social.